De él concepto de lectura y escritura se desprende que aprender a leer y a escribir no es una cuestión que se pueda resolver con unos cuantos ejercicios, sino que es fruto de un proceso.

  1. Aprender constructivamente significa que el sujeto que aprende elabora una representación, un modelo propio, un esquema de conocimiento de aquello que se presenta como motivo de aprendizaje.
  2. la intervención del maestro, en un enfoque constructivista de enseñanza y aprendizaje de la lengua escrita, debe tomar en consideración algunos aspectos:
  1. El estudio evolutivo de las fases de desarrollo de la lectura y de la escritura ayuda a interpretar las actuaciones de los alumnos dentro de un marco teórico de evolución de su conocimiento. Siguiendo a Frith (1989) se distinguen tres fases para el desarrollo de la lectura:
  1. Hablar de edad, madurez o prerrequisitos necesarios para aprender a leer y a escribir resulta totalmente inoperante. El niño no espera entrar en contacto con la letra escrita el primer día que va a la escuela, puesto que desde su nacimiento en el seno de una sociedad alfabetizada está en contacto con la letra escrita y con personas que la utilizan. Estos contactos le permiten construir sus ideas sobre cómo funciona, para qué se usa, etc. Al mismo tiempo que irá usando la letra escrita, el niño irá desarrollando todos los aspectos que se han venido reconociendo con el nombre de prerequisitos (discriminación visual, coordinación óculo-manual, etc.) para leer y escribir.