De él concepto de lectura y escritura se desprende que aprender a leer y a escribir no es una cuestión que se pueda resolver con unos cuantos ejercicios, sino que es fruto de un proceso.
- Se cree que después de llenar libretas de grafismos o caligrafías los niños sabrán escribir y que después de repetir, día tras día, que eme con a hace ma los niños aprenderán a leer.
- Aprender constructivamente significa que el sujeto que aprende elabora una representación, un modelo propio, un esquema de conocimiento de aquello que se presenta como motivo de aprendizaje.
- la intervención del maestro, en un enfoque constructivista de enseñanza y aprendizaje de la lengua escrita, debe tomar en consideración algunos aspectos:
- Partir de los conocimientos que tiene cada niño sobre todo aquello que se refiere a la letra impresa - no de una programación preestablecida - para organizar las actividades de enseñanza y de aprendizaje que permitan aprender a leer y a escribir de manera significativa. Según el ambiente alfabetizador que cada niño respira en su hogar, el dominio de conocimientos sobre la lengua escrita será diferente. La escuela será sensible a esta realidad y facilitará los contactos frecuentes con la letra escrita, de manera especial a los que no han tenido acceso a ella antes de llegar a la escuela.
- Permitir que el niño construya activamente sus conocimientos. La actitud del maestro será más bien la de orientar, motivar preguntas, ofrecer entornos de descubrimiento, que la de dar mucha información y respuestas acabadas.
- El estudio evolutivo de las fases de desarrollo de la lectura y de la escritura ayuda a interpretar las actuaciones de los alumnos dentro de un marco teórico de evolución de su conocimiento. Siguiendo a Frith (1989) se distinguen tres fases para el desarrollo de la lectura:
- La fase logográfica. Se muestra interés por lo escrito y se reconocen globalmente algunas palabras familiares, como el nombre propio.
- La fase alfabética. Se caracteriza por la capacidad de interpretar el código alfabético de nuestra escritura. Se conocen las relaciones grafo-fónicas que permiten oralizar un texto.
- La fase ortográfica. Se combina hábilmente la capacidad de descifrar con la lectura global y se consigue una lectura fluida.
Siguiendo a Teberosky (1999) se distinguen cinco fases para el desarrollo de la escritura:
- Escribir como reproducción del mismo acto en la persona alfabetizada. Escribir en esta etapa es básicamente un acto de imitación. Se diferencia escritura y dibujo pero, en el intento de reproducir la escritura se realiza una serie de trazos totalmente indiferenciados.
- Escribir como producción formalmente regulada para la creación de escrituras diferenciadas. En los escritos se usa un repertorio variado de grafías convencionales que se regulan según distintas hipótesis: linealidad, nombre mínimo de letras, variedad de las mismas, etc.
- Escribir como producción controlada por la segmentación silábica de la palabra. Se establecen relaciones entre los grafismos que se producen y los aspectos sonoros de las palabras. Se hace corresponder un grafismo para cada sílaba.
- Escribir como producción controlada por la segmentación silábico-alfabética de la palabra. Se reconoce la necesidad de más de una grafía para cada sílaba, pero no se llegan a segmentar todos los fonemas.
- Escribir como producción controlada por la segmentación alfabético-exhaustiva de la palabra. Se es capaz de segmentar fonema por fonema de una palabra y se conocen todas las correspondencias grafo-fónicas. Se producen escritos totalmente comprensibles, aunque es posible que queden por resolver cuestiones ortográficas.
- Hablar de edad, madurez o prerrequisitos necesarios para aprender a leer y a escribir resulta totalmente inoperante. El niño no espera entrar en contacto con la letra escrita el primer día que va a la escuela, puesto que desde su nacimiento en el seno de una sociedad alfabetizada está en contacto con la letra escrita y con personas que la utilizan. Estos contactos le permiten construir sus ideas sobre cómo funciona, para qué se usa, etc. Al mismo tiempo que irá usando la letra escrita, el niño irá desarrollando todos los aspectos que se han venido reconociendo con el nombre de prerequisitos (discriminación visual, coordinación óculo-manual, etc.) para leer y escribir.